Vivimos en un mundo dual, en el que las fuerzas contrarias son complementarias. No hay amor sin odio, luz sin oscuridad, alegría sin tristeza..
Vivimos en el planeta del libre albedrío, del aprendizaje del bien y del mal. En el planeta Tierra donde nuestra misión es la de aprender a tomar decisiones.
¿Te has parado alguna vez ha pensar porqué nos resulta tan difícil tomar decisiones?. Lógicamente las hay de carácter liviano y esas no cuesta tanto, pero otras... Otras son francamente difíciles.
Probablemente por esta razón existe la dualidad, siempre complementaria.
Todo procede del Creador, puesto que Dios es la Unidad, de Él procede la luz y también la oscuridad, que son las dos caras de la moneda. Es Jano, con su días y sus noches. ¿Acaso un día no se compone de la mañana y de la noche, y sigue siendo un día?. Pues así es el Creador.
Dios crea el día y la noche, pero lo que hagamos con ellos es cosa nuestra.
Cada planeta de nuestro sistema solar tiene una influencia o rayo, estos repercuten en nuestro organismo sobre los puntos energéticos a los que llamamos chakras, estos son del más lejano a nosotros hasta el más cercano: Saturno, Jupiter, Marte, Sol, Mercurio, Venus y la Luna. Cada uno tiene un color que le es característico y que va desde el negro hasta el blanco. Igualmente a cada uno le corresponde un ángel que es el que vela por nosotros los humanos y que gobierna según el día de la semana y la hora del día. Según el orden expuesto más arriba son: sábado, jueves, martes, domingo, miércoles, viernes y lunes.
Los ángeles o arcángeles no enseñan acerca del bien y del mal, con experiencias que vivimos sin cesar cada día de nuestra existencia aquí en la Tierra, gracias a ellos aprendemos, eso sí, a base de palos, a decidir el bien sobre el mal. Por eso tenemos que aprender a tomar decisiones, decisiones sobre el bien en algunos casos o mejor dicho, en algunas personas. A menudo nos equivocamos, pero es que somos como niños pequeños a los que no se pueden dejar de enseñar.
Tengamos paciencia y recordemos lo que ya hace mucho tiempo un hombre ilustre nos ha legado: -"¿Qué es la vida?. Una ilusión.
Ciertamente, el verdadero Yo no es el rostro que mostramos ni el nombre por el que nos llaman. El verdadero Yo viene de lejos y está aquí para aprender a discernir sobre el bien y el mal, por lo tanto, existen la luz y la oscuridad. No temamos tanto a esas fuerzas contrarias, antes bien, entendámoslas y aprendamos a dominarlas.
Llegar a eso es estar por encima del bien y del mal, llegar a la unidad, llegar hasta Dios.
miércoles, 28 de octubre de 2009
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